





Don Nicomedes García, insigne cronista oficioso de la ilustre ciudad de Valladolid, se dispone a iniciar una “académica” ruta guiada por los más emblemáticos lugares y edificios vallisoletanos, que tienen estrecha relación con Cristóbal Colón y el descubrimiento, cuando se ve interrumpido por la aparición de dos seres estrafalarios y excéntricos que se desplazan sobre un extraño aparato en forma de huevo y que, ante la sorpresa de Don Nicomedes, se presentan como inventores del mayor prodigio de la historia de la ciencia: LA MAQUINA DEL TIEMPO. Aseguran que esta máquina actúa como un prisma a través del cual se puede observar el tiempo pasado y a los personajes históricos que lo protagonizaron, y que han elegido esta ruta histórica como banco de pruebas donde demostrar la eficacia de su invento. Un excitadísimo Don Nicomedes les conmina a ponerlo en práctica de inmediato, dando inicio así a un desfile de páginas y de personajes de nuestra historia que llenarán de vida nuestra particular ruta colombina.