





El espectáculo comienza cuando cae la noche. En él se representa un auto de fe de finales del medievo en el que la Santa Inquisición prende y condena a una mujer, a la que se acusa de actos de brujería. Previamente a la detención, la bruja realiza un conjuro a la vista de todo el público. El santo Oficio, con su sequito, hace acto de presencia y ordena su detención. Se la expone al escarnio público y después de leerla los cargos, es condenada a la hoguera.
Finalmente es quemada en el escenario, a la vista de todos los presentes, en un número de magia espectacular.
El público presente en el espectáculo, participa de una forma lúdica y expontánea, gritando en favor o en contra de la bruja, entrando en el juego que se les propone.