Los llaman “cartoneros”. Viven en las afueras de Buenos Aires y viajan diariamente a la Capital. Cuando el sol se pone y los porteros sacan la basura a las veredas, ellos recorren las calles empujando sus carros, recogiendo cartones, papeles, desechos, comida. Son hombres y mujeres, son viejos y niños, son personas hechas de carne y de hueso, y de un disparo de amor, como usted y como yo. Su trabajo es duro, a la intemperie y a deshora, pero es el que consiguen inventarse para esquivar el hambre y pelearle dignidad a la miseria.
La historia que contamos en “Cielo de cartón” está inspirada en un acontecimiento real. Combina verdades de aquí y de allá y las mezcla en una ficción para propiciar el encuentro de entrañables personajes: unos cartoneros argentinos y unos esforzados actores españoles.
Entre palabras castizas y lunfardo porteño, escucharán a Rita, peluquera ibérica que quiere ser actriz por amor al bisabuelo comediante que un día se marchó a América. Descubrirán a Grise, una chica argentina que arrastra un crío y unos cuantos dolores tempraneros. Conocerán a Roki, un hombre que entre nubes de cartón intenta remontar sueños, como cometas. Se enterarán de las urgencias de Tarrito y comprobarán con Madre que la sumisión tiene color de cardenales.
Les adelantamos que a pesar de las inclemencias, ésta será una historia con humor y amor. Aunque no les revelaremos ahora, si bajo el Cielo de cartón, todo termina en adiós o puede haber final con beso.