Overview
El hipócrita justifica sus actos en función de la dirección y rectitud de la intención: se puede rectificar el mal que hay en una acción si se pone en la intención rectitud y pureza. Así se han autorizado o justificado algunos de los mayores crímenes. Es fácil dejarse llevar por los estereotipos, por la imagen que los años han fabricado de Tartufo y por ello, para que no se adormezca el juicio crítico del espectador, es necesario que el público no vea en el personaje lo que ya sabe que es, lo que piensa que va a ver. Es necesario profundizar en el estereotipo para luego dinamitarlo. Nuestro Tartufo es fruto de la realidad, es nuestro hermano en el tiempo. Pero su rostro no es fácilmente identificable, aparece atomizado, convertido en un algo difuso, siempre cercano a los círculos de poder. Quizá por eso lo consintamos, porque tan difusa es la aceptación de su presencia como nuestra disposición a encarnarnos en él. Javier Esteban

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