






La propuesta artística de la Compañía en este proyecto es hacer un recorrido por los hitos más importantes que marcaron el reinado de los Reyes Católicos y, por consiguiente, de nuestra historia. Son personajes se encuentran en la memoria colectiva de todos nosotros para bien y para mal. Los aciertos y los errores que cometieron nos han marcado como pueblo y son parte del legado que hemos recibido.
Por ello hemos elegido los momentos más emblemáticos:
Todo ello salpicado con romances que nos van desgranado los antecedentes de cada escena y algunos hechos que no se encuentran explicados en las mismas.
No hemos descuidado el aspecto humano de los personajes. Nos interesa sobre todo acercarlos al público para que éste pueda descubrir sus debilidades, sus dudas, sus pasiones... huyendo del convencionalismo y del cartón piedra. Nos gustaría que se perciban con toda claridad las palabras, los hechos históricos... pero también la carne y la sangre de estos personajes que vivieron una vida llena de sobresaltos y acontecimientos que a nadie resultarán indiferentes.
El punto de vista histórico lo situamos en su tiempo. Creemos que los hechos deben ser juzgados ubicándolos en su propia época. La organización del territorio, el manejo del poder y la visión que ello que se podía tener en el S. XV en ningún caso puede ni debe ser la misma que la que tengamos en el S. XXI. Por otra parte se ha manejado muchos tópicos y ha sido un periodo histórico controvertido, debido a manipulaciones un tanto groseras, por un lado, y un intento de canonización que poco tiene que ver con la realidad histórica, por otro.
Este año se celebra el V Centenario de la muerte de Isabel I de Castilla. La obra empieza con una reina moribunda y termina con una reina muerta que abre una serie de interrogantes sobre el destino de muchas vidas y de muchos reinos. Las escenas intermedias son como flash back que nos instalan siempre en el centro del conflicto en cada caso. La puesta en escena es contundente y llena de emoción porque todos los personajes se mueven siempre en un filo de navaja. El personaje de Isabel emerge en toda la obra como una mujer inteligente y con una fortaleza enorme que supo sortear un sin fin de dificultades para tomar el poder y mantenerlo en sus manos. No era fácil por las circunstancias que la rodeaban y también por el hecho de ser una mujer. Un gran carácter, grandes dotes como estadista, habilidad como diplomática, una religiosidad exacerbada, un toque de mesianismo, tener a Fernando de Aragón a su lado y unas circunstancias hábilmente manejadas por una corte de consejeros (religiosos y laicos) consiguen la mezcla exacta para convertirla en reina y hacer del reinado una época a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento.